Elmo tóxico, Perú tóxico

La Oroya se encuentra ubicada a 3750 msnm en la cuenca alta del río Mantaro, provincia de Yauli, Departamento de Junín, Región Andrés Avelino Cáceres, Sierra Central al oeste de la cordillera occidental del Perú. El total de pobladores de La Oroya es 33,043 personas, concentradas en su mayoría en el área urbana de la localidad.
Uno de los principales atractivos turísticos (y económicos) de la ciudad es el Complejo Metalúrgico de La Oroya, administrado actualmente por la compañía norteamericana Doe Run Peru, que es a su vez, parte de Renco Group Inc, considerada en el 2000 por Forbes una de las 60 empresas más grandes de USA.
Doe Run obtuvo la administación del Complejo Metalúrgico el año 1997, luego de ofertar US$ 126.5 millones y comprometerse a invertir un total de US$ 120 millones; actualmente da “empleo directo a alrededor de 3,000 trabajadores y genera desarrollo a toda la región central” (http://www.oroya.com.pe/economia.htm).
Doe Run produce 11 metales y 9 subproductos, siendo los principales el zinc, plomo, cadmio, trióxido de arsénico, la plata y el oro. Anualmente, Doe Run factura US$ 470 millones por concepto de ventas.
No hay que ser gran estadista, comunista, liberal, neoliberal, Vargas Llosa, de Soto, Ugarteche o Evo para darse cuenta de que la compra del Complejo de la Oroya es de lejos un negocio redondo.
Oroya Pasión
Desde hace casi 10 años se vienen realizando estudios sanitarios en la población oroína, cada vez con resultados menos alentadores. En 1999 el Ministerio de Salud (MINSA), reveló que el 99.1% de niños oroínos tiene un nivel alarmante de plomo en la sangre: 33.6 microgramos por decilitro (33.6 ug/dl), siendo tolerado por la Organización Mundial de la Salud un máximo de 10 ug/dl.
En el 2005, la Universidad de St. Louis de Missouri, en un trabajo conjunto con el arzobispado de Huancayo, reveló que el 81% de pobladores de la Oroya tenían más de 20 ug/dl de plomo en la sangre, nivel considerado alarmante. Un 9% de oroínos tiene entre 45 y 69 ug/dl en la sangre y requiere tratamiento de emergencia.
“Se encontró que los grados de antimonio en los pobladores de La Oroya son 30 veces más altos que el de la población de Estados Unidos, mientras que la presencia del cadmio es seis veces mayor”.
(Fernando Serrano, investigador principal)
Julia Roberts se llevó un Óscar por menos.
Fisher Price, tóxico.
“Cuidado. El muñeco Elmo y los personajes de Plaza Sésamo han dejado de ser divertidos y ahora son considerados altamente peligrosos en el mundo”. (Perú.21)
Fisher Price me acompañó a mí, y a toda mi generación durante los primeros años de mi vida en casi todas las facetas del juego. Los personajes de Plaza Sésamo y muñequitos varios fueron los únicos que no me dejaron durante los apagones, los atentados, el fujishock y las estatizaciones.
Hace un par de días, un millón de juguetes Fisher Price importados de China han sido retirados del mercado por contener la sustancia tóxica plomo en la pintura de los juguetes. La Asociación Peruana de Consumidores y Usuarios (Aspec), ni corta ni perezosa, (pero sí indignada), pidió que se impida inmediatamente la comercialización y venta de estos juguetes en nuestro país.
La lentitud del proceso de fiscalización de estos juguetes, amparado en la ley 28376, ha alarmado a personajes como Jaime Delgado, presidente de Aspec. Hace 3 años que se promulgó la ley 28376 que prohíbe la comercialización e importación de juguetes y útiles escolares peligrosos; sin embargo, aún nuestros funcionarios siguen alarmados porque esta ley no se aplica con la debida seriedad.
Perú, Maravilla del Mundo
El 27 de junio del 2006, se reconoció el derecho a la salud de la población de La Oroya a través de la sentencia emitida por el Tribunal Constitucional (TC) del Perú, la cual dispuso ordenar al Ministerio de Salud (MINSA) implementar un sistema de emergencia para atender a las personas contaminadas con plomo en la sangre en la ciudad de la Oroya, priorizando la atención médica especializada de niños y mujeres gestantes*.
Hasta el momento, ninguna de las medidas de prevención dictadas por las instituciones que estudiaron el caso de La Oroya ha sido tomada en cuenta o si quiera revisados. El gobierno no se ha pronunciado y el tema está prácticamente en el olvido.
Jaime Delgado sigue alarmado por la lentitud de los procesos legales en el país y los pobladores de La Oroya siguen llenando diariamente su sangre de plomo, cadmio, arsénico, etc. Elmo sigue siendo peligroso y Doe Run sigue siendo rica. Los buses camión siguen circulando en el país y hace unas horas la empresa Civa protagonizó otro espantoso choque a las afueras de Arequipa.
No importa, en el Perú 12 millones de personas tienen celular.
Y como diría el tío Freddy: "¡A ROCKEAR!"
*. Tomado de http://www.todosobrelaoroya.org










