Mostrando entradas con la etiqueta bedoya ugarteche. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta bedoya ugarteche. Mostrar todas las entradas

martes, 24 de junio de 2008

Al pie de los mistis

Arequipa ya no es una ciudad blanca. Y no se debe solamente a que es una de las ciudades más contaminadas del país (si es que no contamos a Cerro de Pasco), o porque el cillar tradicional ahora luce un horrible color gris oscuro, o porque el Misti ya no tiene nieve y ha pasado a convertirse en un cerro horrible y sin gracia, o porque los pseudo-yuppies sureños siguen escondiendo su coca debajo de una estatuilla de la virgen de Chapi. Arequipa ya no es una ciudad blanca porque poco a poco sus hijos ilustres, sus vecinos notables, los grandes señores, (a saber: gamonales, pseudo-aristócratas, o simplemente "blancos") han disminuído su número considerablemente, dando paso a nuevos señores: los del mercado, los de la fruta, los de los camiones, los de la pequeña y micro empresa informal.

Y es que Arequipa nunca fue blanca por el cillar, las tradiciones, la nieve de sus volcanes o lo limpio de su aire; Arequipa era llamada la "ciudad blanca" debido a la gran cantidad de vecinos notables, gamonales, ilustres y generalísimos que habitaban esas tierras. Y las cosas son con nombres y apellidos: Bustamante, López de Romaña, Benavide, Ricketts, León, Bedoya, Mostajo, Mendoza del Solar, Muñóz Nájar, Eguren, etc., etc. Basta con darle una ojeada a la controversial obra "Los Dueños del Perú" de Carlos Malpica para toparnos con estos apellidos presidiendo grandes latifundios, compañías mineras o enclaves económicos.

Los dueños del Perú

Pero han pasado muchos años desde la obra de Malpica (1964) y el Perú ha cambiado drásticamente. A ojos de un intelectual mediocre y ciego como Jaime de Althaus, el ajuste económico que comenzó con Alberto Fujimori y que siguió posteriormente Alejandro Toledo ha conseguido una redistribución y liberación del capital que ha permitido que éste se reproduzca en diversas esferas de la sociedad peruana donde antes brillaba por su ausencia, logrando así, que se disminuyan la mayoría de las brechas sociales existentes en el país.

Althaus reconoce que el desarrollo del mercado y las fuerzas productivas eliminará las brechas sociales por definición. Así de fácil. Ahora, los dueños del Perú, (o al menos de Arequipa), no son los López de Romaña o Mostajo, sino los Quispe y Mamani. Pero eso no es del todo cierto. Por alguna razón, el paso de este capital redentor (que excita a Althaus hasta el orgasmo antropológico mediocre) no ha disminuído las brechas sociales en la ciudad.

Pecaría de imbécil aquél que reconozca a Arequipa como una ciudad moderna. Mucho más, aquél que la reconozca como una ciudad que está en vías de desarrollarse. Así pecó cierto columnista del Comercio hace unos días, cuando señalaba con muchas cifras bonitas que Arequipa (o los arequipeños) han aprendido la lección del "arequipazo" del 2002, ya que ahora no se cierran a la inversión y el cambio responsable. El Perú Avanza, Arequipa También.



The Modern Age

Pero Arequipa no es una ciudad moderna. Por modernidad no entendemos, querido lector, querida loba, a la construcción de infraestructura, la proliferación de servicios o el derroche de regalías provenientes de una minería extractiva más que irresponsable.

Por modernidad entendemos una idea, una forma de ser y actuar, de calcular, de interactuar e intercambiar; una forma particular de construirse como sujeto y pensar (y actuar) en el mundo. Modernidad supone un mundo donde "todo lo sólido se desvanece en el aire", donde las categorías del pensamiento se redefinen y colisionan unas con otras constantemente, donde nada está dicho y donde todo está por decirse. Entendemos por modernidad un sistema complejo de instituciones, un modo de producción particular, una forma de racionalidad específica y una noción particular del ser humano.

Dentro de ese marco, Arequipa no es una ciudad moderna. No es moderna a nivel de individuos ni colectividades: es una ciudad violenta, racista, retrógrada, hostil, conflictiva, conservadora y esquizofrénica; aislada del mundo, cerrada en sus problemas.

Tampoco es una ciudad moderna a nivel de infraestructura y en cuanto al medio ambiente, nada tiene que envidiar de su antagónica Lima: tiene un pésimo sistema de transportes, la ciudad no tiene donde crecer, toda la ciudad está contaminada, las calles son un desastre, las "obras públicas" se realizan con licitaciones trafaciosas, corruptas, no existen espacios de comunidad: parques, centros de diversión, el centro histórico (patrimonio de la humanidad) está tugurizado, etc. Además de eso, la ciudad está estancada a nivel cultural e intelectual: no tiene producción académica (aquella destacable producción de la UNSA se cortó hacia finales de la década del 80), las universidades son pésimas y mediocres, etc.

Arequipa es el San Petesburgo Peruano

Es obvio que la experiencia de la modernidad puede ser vivida, experimentada de diferentes maneras. Podemos engañarnos creyendo que con la construcción de un Plaza Vea en la avenida la Marina se está logrando modernizar la ciudad, pese a que se bloquee el tránsito de una de las principales avenidas de la ciudad, o que con la culminación de un puente mal diseñado (el puente Consuelo), luego de más de 10 años de construcción y licitaciones corruptas se está avanzando a pasos agigantados. Recordamos instantáneamente la Nevski Prospekt de Gogol, la avenida principal de San Petesburgo a inicios del siglo XIX, el símbolo de la modernidad rusa:

"No hay nada comparado con la Nevski Prospekt, por lo menos en San Petesburgo; porque en esa ciudad está todo. ¡La belleza de la capital! ¿Qué esplendores no conoce esta calle? Estoy seguro de que ninguno de los pálidos y burocráticos habitantes de la ciudad cambiaría la Nevski Prospekt por cualquier bendición terrenal..."
La avenida más concurrida y hermosa de la ciudad era un ícono de la modernidad de la rusa zarista del siglo XIX: todo burgués e ilustrado que se respete tenía que lucirse en esa avenida, y ahí estaban los plebeyos esforzándose por figurar entre tantas estrellas. Finalmente la Nevski Prospekt terminó perdiendo brillo, o en peruano, choleándose: los rusos burócratas que buscaban codearse con la burguesía empezaron a aparecerse con sus mejores galas, tratando de cotejar a las más bellas nobles, luego lo hicieron los comerciantes y finalmente terminó convirtiéndose en un espacio de todos, del pueblo. Entonces los rusos nobles abandonaron la Nevski Prospket y perdió su brillo: se convirtió en el Jirón de la Unión.

Ahora los Mamani y Quispe caminan por todas las Nevski Prospekt con fajos de billetes con la imagen de Santa Rosa de Lima amarrados con una liga en el bolsillo del pantalón, sin documentos, con celular. ¿Y a quién le importa?

Y es que la Nevski Prospekt, por más bella que haya sido, no era el reflejo de una modernidad institucionalizada. Era una simple ilusión, como lo son las chompas de baby alpaca, la APEC, los restaurantes gourmet, Plaza Vea, Saga Falabella y demás huevadas. Arequipa nunca ha tenido una Nevski Prospekt pero sí ha tenido un parque industrial regalado por papá Belaúnde: ahora es un cementerio de fábricas en recesión, una cicatriz.

Por otro lado encontramos declaraciones de arequipeños ilustres como Andrés Bedoya:

Muy bien, si esos pobres diablos se adjudican el derecho a ser racistas, yo también puedo serlo: ¿saben qué, indios de mierda? Ustedes no tienen complejo de inferioridad, ustedes SON inferiores. Y son inferiores porque son quechuas y aymaras. Recuerden que los nazis consideraban a los judíos como “raza inferior” y... ¿saben qué? para ellos los latinoamericanos eran una “subespecie”. En otras palabras, menos que humanos: antropoides, primates. Mussolini solía decir que gobernar a los países latinoamericanos “non e dificile, e inutile”, ¡y cuánta razón tuvo! Lo demostramos todos los días... con excepción de Chile (es que los chilenos son “blancos”, pues). La estúpida “nación aymara” está combatiendo a “los españoles” ¿Habrán querido decir “blancos”? Vaya usted a saber lo que puede producir un seudocerebro indígena. ¿Cuáles son los países más cagados de Sudamérica? Los tres que tienen indios, pues: Ecuador, Perú y Bolivia. ¿Qué tal, aymaras de mierda? ¿Les gustó mi racismo?
Y es que no importa que los arequipeños coman Sushi o empiecen a hablar farsi o que la revolución capitalista llegue a todos nuestros hogares. No basta con construir Plazas Vea en todas las avenidas y malograr el tránsito en todas las calles. No importa que aumente su cánon y que se lo gasten en "obras públicas" de pésima calidad. Arequipa es y siempre será una cuna de fracasados y fascistas cavernícolas.

miércoles, 2 de abril de 2008

Para los naive

Zimmerman (ex bloguista) me comentó que podríamos matar a Aldo Mariátegui. Podría ser, pero en verdad primero quiero ir a Euro Disney y mi estancia en Piedras Gordas me lo impediría. Entonces seguimos hablando y se preguntaba "¿Cómo es que puede ser tan imbécil?". Bueno, a esa pregunta hay muchas respuestas que no quiero abordar porque implicarían un análisis psicológico extensivo e intensivo (Marx dixit). La cuestión es que él no es el único, ni tampoco el más imbécil.

Pero Alditus no es el único que tiene el poder de salir en "prensa libre" y aprovecharse de la libertad de expresión para decir cualquier estupidez. La prédica enferma de comodones y paladines de la nada (porque nadie sabe a qué apuntan), como Aldo Mariátegui no es exclusiva.

En el caso de Arequipa, prédicas como las que leerán después son cosa de cada día. No es de extrañar pues, que Arequipa sea considerada por muchos como la ciudad más conservadora y estancada del país. Con una producción intelectual y cultural nula y estancada en la frustración de la recesión económica, Arequipa se perfila como uno de los mayores fiascos del país. Sin embargo, en ella siguen viviendo gamonales caídos a menos, que extrañan "laureles de ayer" (como dice su himno) y que siguen esperando la subida de otro Belaúnde al poder. La situación se vuelve cómica cuando la migración de Puno se vuelve cada vez más intensa y cuando estos migrantes/nuevos ricos son los que mueven los capitales principales de la ciudad.



En fin, los dejo con una columna de un columnista de Correo (¿Nos sorprende eso?), el conocido arequipeño ilustre Andrés Bedoya Ugarteche (senil, frustrado, acomplejado). Juzgue usted mismo, amigo lector.

¡Ah! Y no, chicos, recuerden que este es un país multicultural, de tolerancia, respeto y crecimiento al 9%, con libertad de expresión y respeto al otro; de igualdad y bla, bla bla. Las cosas están iguales, o peor. ¡A su chacra, fachos!

"¿Qué tal, aymaras de mierda? ¿Les gustó mi racismo?"

Humalientos, humaladas y animaladas
La Ortiga
Por: Bedoya Ugarteche Andrés

La pobrediablada etnocacerista es –¿puede caber alguna duda?– un amorfo aborto fruto de la cópula entre la ignorancia y la estupidez. El etnocacerismo es el fondo mismo del pozo de la imbecilidad y del cretinismo. Y, para colmo de la concha, son racistas. Y todos sabemos que el racismo es la forma más abyecta de manifestación del complejo de inferioridad.

Muy bien, si esos pobres diablos se adjudican el derecho a ser racistas, yo también puedo serlo: ¿saben qué, indios de mierda? Ustedes no tienen complejo de inferioridad, ustedes SON inferiores. Y son inferiores porque son quechuas y aymaras. Recuerden que los nazis consideraban a los judíos como “raza inferior” y... ¿saben qué? para ellos los latinoamericanos eran una “subespecie”. En otras palabras, menos que humanos: antropoides, primates. Mussolini solía decir que gobernar a los países latinoamericanos “non e dificile, e inutile”, ¡y cuánta razón tuvo! Lo demostramos todos los días... con excepción de Chile (es que los chilenos son “blancos”, pues). La estúpida “nación aymara” está combatiendo a “los españoles” ¿Habrán querido decir “blancos”? Vaya usted a saber lo que puede producir un seudocerebro indígena. ¿Cuáles son los países más cagados de Sudamérica? Los tres que tienen indios, pues: Ecuador, Perú y Bolivia. ¿Qué tal, aymaras de mierda? ¿Les gustó mi racismo?

Los dos humalas (así, con minúscula, por ser subhumanos) son el prototipo del milico “cabeza cuadrada”, incapaces de la operación más sencilla que se enseña en la Escuela Militar de Chorrillos, como es un elemental Golpe de Estado. Con Salinas Sedó resultaron los últimos de la clase.

Y hay que ver cómo se les llena la boca a nuestros actuales gobernantes para calificar a antauro (así, con minuscula): ¡Horror! ¡Delincuentes! ¡Sedición! Claro que sí, esos mismos desmadrados que infestan el Congreso y el Palacio de Gobierno y que callaron en cinco idiomas cuando Ollanta cometió su oligofrénico desaguisado en Moquegua... antes de ser enviado a Francia como “agregado militar”. Como diría mi tía Angustias, “¡No, si sooooon...!”.
Pero no te preocupes, antaurito. Cuando este gobierno llegue a su fin y el próximo se dedique a “juzgar” a los actuales corruptos, ese día saldrás de la cárcel y quizá te nombren embajador en Washington. Y es que no hay ninguna posibilidad de que el próximo gobierno sea menos idiota que éste... sobre todo si entra la criminal secta aprista... o los babosos tetelemeques de Paniagüita. Al fin de la historia, lo mismo da, ¡qué carajo!
¿No será tiempo de que la Sagrada Familia y los coliformes fecales del Gran Pozo Séptico vayan viendo dónde y cuándo van a “pasar a la clandestinidad?
Hasta más vernos.

Diario "El Correo"
Perú, Lima 6 de Enero del 2005