Apristas celebran muerte de militares y policías
Al respecto, Milton Guerrero dijo que así como se dice que la Patria empieza en Tacna, por su significado histórico, el Aprismo empieza en Trujillo, por la trascendencia de esa gesta, en la que murió acribillado el Búfalo Barreto.
Lo que parece que no recuerdan es que en dicho momento fueron asesinados 10 militares y 15 policías que estaban heridos y desarmados, prisioneros en los calabozos del Cuartel O'Donovan. Y los asesinaron con una brutalidad que estremece (de Polidrez):
Al día siguiente se encontraron muertos a 10 oficiales del ejército y 15 policías capturados en la revuelta. “Los cuerpos estaban destripados, decapitados, seccionados, descuartizados, triturados, reventados... sangre y vísceras cubrían el suelo, y hasta habían saltado a parte de las paredes y el techo”.La respuesta del Estado fue más brutal aun, cosa que parece no recordar el aprismo en el poder:
Se dictó pena de muerte para 102 personas mediante una Corte Marcial. De ellas sólo se ubico a 42, las mismas que fueron ejecutadas el 27 de julio en las ruinas de Chan Chan. “A ninguno de los fusilados se les dio sepultura siquiera; sus cadáveres eran arrojados a las pampas, para que fuesen comida de los animales de rapiña...”No debe llamarnos la atención que un grupo enarbole un hecho de violencia como el momento fundacional o cohesionador de su partido (Sendero Luminoso hizo lo mismo con la matanza de los Penales en 1986... durante el gobierno aprista). Sin embargo es sintomático que la valorización de la violencia por parte de estos grupos defina su carácter y accionar político. Con Sendero Luminoso no hay lugar a dudas, pero con el aprismo hay mucho por darse cuenta. El APRA es un grupo que en diversas ocasiones ha apelado a la violencia para llegar al poder y cuando ha llegado a él ha apelado a la violenmcia como una política de Estado frente a problemas graves de su gestión. Ese facilismo por la violencia se encuentra en sus raíces.
En vez de realizar una autocrítica y deslindar con esa etapa oscura de su pasado, el aprismo actual reivindica los hechos de Trujillo, como también lo demuestra esta ponencia del "combativo periodista" (sic) Herbert Mujica, sin importar los miembros de las fuerzas del orden masacrados ni los cientos de civiles muertos gracias al extremismo aprista, que va a ser tildado por los militares y medios de prensa como terrorista hasta bien entrados los años sesenta.
¿Quiénes son los terroristas, los extremistas, los fanáticos, los ideologizados?


















