La Betancourt me esta empezando a caer mal...
Pero esto de decirle la "Mandela colombiana" o la "próxima presidenta de Colombia" o vocearla para el Premio Nóbel de la Paz es un pajazo mental. Para empezar, la Betancourt no hizo nada más que sobrevivir a un secuestro, cosa que si bien es de celebrar, no es un logro personal, y para nada la pone al nivel de Nelson Mandela, un luchador por la igualdad racial en Sudáfrica que fue encerrado por 27 años en una prisión. Si bien ya hemos celebrado su liberación, creemos que inflar a la Betancourt es oportunismo político de terceros y la exponen a quemarla políticamente en un momento en que ella difícilmente podrá tener la cabeza fría (sobre todo por sus aparentes ansias de cámaras y micrófonos).
Luego de seis años de secuestro uno acaba alterado psicológicamente, y debe darse un buen tiempo de descanso para reconstituir la entereza mental y hasta la familia. Pero Ingrid Betancourt, libre al fin, parece que quiere utilizar su fama momentánea como trampolín político, cosa que según algunos fue su intención inicial al introducirse a zona controlada por la FARC hace seis años, plan que no le funcionó en su momento y que mal haría en querer aprovechar ahora.
Ya la liberaron, ahora, si quiere, que haga política, pero no politiquería, y que no venga con sermones sobre el alma de la condición humana (sic) en una futura obra de teatro, y que los humanos podemos ser malitos (¡oh noticia!) porque a ella le tocó vivirlo, qué merito. Mejor que reparta viagra como hacía antes.





