martes, 28 de agosto de 2007

Cuarto aniversario Informe Final CVR

Hablar sobre el Informe Final de la CVR siempre desata controversia. Y no hablo del contenido que todos comentan y casi nadie ha leido (ni la versión corta, Hatun Willakuy) pero del cual todos tienen algo que decir, y lamentablemente casi siempre negativo.


La CVR tuvo errores, como institución y ellos mismos se ven en el resultado. Pero el principal problema de la CVR fue la de ser una dependencia de dos gobierno que nunca se las jugaron por el informe, los derechos humanos o la justicia social. Valentín Paniagua, el creador muy a su pesar, supuesto demócrata, demostró serlo solo para el establishment, la sociedad civil limeña y medios de comunicación opuestos al régimen de Alberto Fujimori. Alejandro Toledo no creo que ni haya entendido cual era el papel o el concepto de DDHH, mucho whisky y coca, sumado a su natural incompetencia y arribismo, dejaron poco espacio para las verdaderas víctimas de este conflicto: los peruanos en general.


Así, el Informe Final estaba condenado no a un nacimiento, sino a un aborto. Al final fue una cesárea, un nacimiento forzado, prematuro pero al fin y al cabo terminado. Faltaba una incubadora que hiciera que este neonato se convirtiera en un proyecto de nación. Pero no, el gobierno de Toledo y ahora el de García lo han condenado a una niñez eterna. Si bien se han hecho algunas cosas con reparaciones y casos judiciales, lo fundamental del Informe Final era la reflexión y la autocrítica de la sociedad peruana, crear debate (por eso no le gustó a nadie, a una sociedad conformista e indolente) en los círculos de opinión pública, medios de comunicación, partidos políticos, y público en general. He escuchado todos estos años que se hacen algunas cosas, las que las ONGs y algunas dependencias del gobierno han decidido llevar a cabo, y claro, esas noticias no llegan a Lima, pero eso no importa, algo se hace. Pero no lo fundamental, y mientras no se haga algo a profundidad, estaremos condenados a siempre estar en la frontera de la amenaza del radicalismo, del mal menor, de las elecciones bastardas donde sale presidente un litiómano egómano cojudómano etc.


El Perú post 1980-2000 es lo que nosotros hemos construido, en "democracia", así que somos nosotros los culpables, no Sendero, no los militares, no el MRTA, sino todos nosotros. Entonces lean, antes de criticar, y pregúntense si estas demandas de igualdad y justicia no deberían ser compartidas por todos. Esto no es bandera política, es tener dos dedos de frente si queremos un país que realmente avance. ¿O realmente creen que 10 años de crecimiento económico nos saca del tercer mundo? Podremos llegar a ser un trasatlántico de la economía como le gustaría soñar (sueños de opio) a García, pero como sociedad somos, ahí sí, un aborto.


Recomiendo el post de Martín Tanaka, el blog Desde el tercer piso y este artículo de Rosemary Rizo-Patrón.


P.D. El Comercio (infaltable), no pone ninguna noticia en primera plana... ni en segunda... ni en tercera... fue en la séptima, y minúsculo (notas breves). En cambio, Álvarez Rodrich hace editorial en Perú21, de la misma empresa. Si esta sociedad es un aborto, la derecha es una pústula, y el comercio la pus. Justamente el editorial de Rodrich parece dirigido a sus jefes de El Comercio, deberían leerlo y empezar a tener conciencia de país.


2 comentarios:

Martín dijo...

rosemary es lo máximo.

Cannabicus Prime dijo...

confirmado: en el perú no pasa nada de nada.Si bien las ceremonias conmemorativas pueden ser un poco "too much" para algunas personas, es increíble que este suceso solo ocupe un pequeño espacio en "El Comercio". En la portada nada de nada. En el Perú no pasó nada de nadaa. No hay opinión del gobierno (que es el mismo gobierno que estuvo en el 85 - 90), ni de muchos otros sectores del país. No hay una autoreflexión, no hay nada, solo pura mierda y mierda y patrulleros