jueves, 8 de noviembre de 2007

El perro del Esquizofrénico

El pasado domingo 28 de octubre, el Presidente de la República del Perú, Alan García Pérez publicó el artículo "El Perro del Hortelano" en la edición impresa de el diario "El Comercio".

En "carta abierta", (que ha sido jalada en redacción no sólo en la blogósfera sino por todo aquél lector que sepa algo de lógica argumentativa), nuestro Presidente ha tratado de entablar una comunicación directa con el lector y apelar así a su entendimiento (acaso piedad), para que lo dejen gobernar en paz.

Alan es muy vivo para explicar sus ideas: se arma de falacias, datos errados, incongruencias, etc. La "carta abierta" de Alan García no es una invitación a participar de la vida política y mucho menos una llamada a reflexionar sobre el rol del Estado en el desempeño de nuestra economía; es más bien una llamada a la inacción, a quedarnos quietos, a laissez faire, laissez passer”.

Originalmente pensé en citar ciertos párrafos del texto para discutirlos, pero conforme iba copiando y pegando las partes al blog, me he dado cuenta de que he incluido casi todo el texto. La versión completa la pueden encontrar en “El Comercio”, o haciendo click en el link que puse a comienzos del post.

“Por partes” - dijo el descuartizador.


“…Así pues, hay muchos recursos sin uso que no son transables, que no reciben inversión y que no generan trabajo. Y todo ello por el tabú de ideologías superadas, por ociosidad, por indolencia o por la ley del perro del hortelano que reza: "Si no lo hago yo que no lo haga nadie".

En este párrafo, el Presidente deja muy en claro que la única forma posible y viable de inversión es la inversión privada. Sin inversión privada no hay trabajo, así de simple. Alan se cuida de no mencionarlo explícitamente, pero lo refuerza cuando habla de “ideologías superadas” en clara referencia a cualquier forma de discernimiento no neoliberal, sobretodo el marxismo o nacionalismo (ambos inexistentes en la sociedad peruana, al menos como ideología). Estás conmigo, o en contra mío, no hay otro camino.

En su mayoría, esas concesiones rapiña solo han servido para sacar la madera más fina, deforestar y abandonar el terreno.

¿De qué concesiones rapiña está hablando Alan García en este párrafo? Parece que no estuviese enterado del escándalo desatado a partir de la propuesta de ley que habría sido discutida en el Consejo de Ministros peruano el pasado 25 de septiembre, mediante la cual se propone recortar en más de 209,000 hectáreas el Parque Nacional Bahuaja Sonene, en el área correspondiente a Candamo, para el establecimiento de un nuevo lote de hidrocarburos, todo esto en contra de la opinión técnica de la Intendencia de Áreas Naturales Protegidas de INRENA.

¿Por qué otro adjetivo se puede calificar a las concesiones de recursos naturales en nuestro país si no es por el de “rapiña”? ¿Quiénes son los que están a favor de la defensa del área de Candamo si no son las ONG’s que tanto ha criticado Alan García, y la sociedad civil en su conjunto?

Los que se oponen dicen que no se puede dar propiedad en la Amazonía (¿y por que sí en la costa y en la sierra?). Dicen también que dar propiedad de grandes lotes daría ganancia a grandes empresas, claro, pero también crearía cientos de miles de empleos formales para peruanos que viven en las zonas más pobres. Es el perro del hortelano.

El argumento que usa Alan García en este párrafo es completamente erróneo y estúpido por dos razones. En primer lugar, recurre a un razonamiento típico de un niño. Plantea: “Si estás privatizando territorio nacional en la sierra y en la costa, entonces, ¿Por qué no hacerlo en la sierra?” No reconoce la diferencia entre la costa, sierra y selva. Para Alan García todo es lo mismo. Si privatizamos la costa, entonces privaticemos también el mar, el cielo, todo lo que se pueda, ¿Por qué no? No existe lo específico en la política de Estado, ni si quiera maneja cifras para exponer su posición (el Estado todavía no trabaja con las cifras oficiales del censo pero aún así propone una política macro).

En segundo lugar, no reconoce la situación de crisis en la que se encuentra la Amazonía. No reconoce tampoco el contexto de la privatización de recursos naturales en el Perú: es irresponsable, conflictiva, rapiña.

El Estado es incapaz de dialogar con la empresa privada transnacional y establecer una negociación horizontal, seria, responsable. ¿No fue Jorge del Castillo, Primer Ministro de la República quién le pidió (se arrastró) a las mineras que por favor donaran parte de sus ingresos para el Estado peruano, en vez de cobrarles sus inmensas deudas o renegociar sus contratos como prometieron en campaña?

¿Qué tipo de empleos creará una empresa extractora de recursos naturales en la selva?, ¿Alguna forma sostenible de desarrollo para los pobladores de la zona?, ¿A qué se refiere con el trabajo formal? A mí me suena a mano de obra barata descalificada.

Además existen verdaderas comunidades campesinas, pero también comunidades artificiales, que tienen 200 mil hectáreas en el papel pero solo utilizan agrícolamente 10 mil hectáreas y las otras son propiedad ociosa, de 'mano muerta', mientras sus habitantes viven en la extrema pobreza y esperando que el Estado les lleve toda la ayuda en vez de poner en valor sus cerros y tierras, alquilándolas, transándolas porque si son improductivas para ellos, sí serían productivas con un alto nivel de inversión o de conocimientos que traiga un nuevo comprador.

Este es un caso que se encuentra en todo el Perú, tierras ociosas porque el dueño no tiene formación ni recursos económicos, por tanto su propiedad es aparente. Esa misma tierra vendida en grandes lotes traería tecnología de la que se beneficiaría también el comunero, pero la telaraña ideológica del siglo XIX subsiste como un impedimento. El perro del hortelano.

¿Comunidades artificiales?, ¿Benedict Anderson?, ¿De qué habla Alan García? Que un grupo de pobladores propietarios no pueda dedicarse a pleno a la extracción de recursos naturales de su zona por falta de tecnología, métodos y organización no significa que no existan, que sean artificiales. No significa tampoco que necesariamente tengan que alquilar o privatizar su territorio para sobrevivir; hay estrategias menos desesperadas que el salto al vacío de la venta desenfrenada.

Sí hay otras maneras de enfrentarse a estos problemas: programas de desarrollo en los que la comunidad y el sector público (Estado), o el sector privado, trabajen conjuntamente para hacer más eficiente la extracción de recursos y la producción en general. Desarrollo sostenible le llaman ¿Cómo se logra esto? Mediante el diálogo, la negociación, el estudio y el análisis de contextos específicos, de casos particulares, de realidades puntuales. No es simplemente una cuestión de sierra, selva y costa, Alan. El término desarrollo puede sonar muy trillado (¿Quién desarrolla a quién?), pero cuando lo uso me trato de referir al diálogo, la integración, la vida en sociedad, más no al asistencialismo, la caridad, etc.

“La tierra es ociosa porque el dueño no tiene formación”, según Alan García. Este discurso se asemeja al discurso político de inicios del siglo XX. ¿Por qué no habla mejor del problema del indio? Dice que su propiedad (la de la tierra del comunero) es aparente pero luego dice que hay que venderla en grandes lotes para solucionar este problema. ¿Quién te entiende Alan?

Ha hecho un análisis económico y político situando el contexto del Perú del siglo XXI en un viejo debate que ya quedó sepultado a inicios de siglo XX y termina diciendo, conchudamente, que la telaraña ideológica del siglo XIX subsiste como impedimento. ¿Quién te entiende?, ¿A qué juegas?

El tercer tema es el de los recursos mineros en los que el Perú tiene la riqueza más grande del mundo, no solo por la cantidad sino también por la variedad de recursos mineros, o que permite que si un producto baja de precio, se compense con otros productos. Sin embargo, apenas la décima parte de esos recursos está en proceso de explotación, porque aquí todavía discutimos si la técnica minera destruye el medio ambiente, lo que es un tema del siglo pasado, claro que antes lo destruía y los problemas ambientales de hoy son básicamente por las minas de ayer, pero en la actualidad las minas conviven con las ciudades sin que existan problemas y en todo caso eso depende de lo estricto que sea el Estado en la exigencia tecnológica a las empresas mineras y en negociar mayor participación económica y laboral para los departamentos donde estén las minas.

Respecto a esto hay que decir demasiado… Tanto que no diré mucho. El Perú es un país rico en cuanto a minería pero esta riqueza es ficticia: la mayoría de recursos están privatizados y las regalías son mínimas. Asimismo, estas regalías son desperdiciadas por gobiernos regionales e instituciones débiles, corruptas e ineficientes. Ante esta situación, Alan ofreció repartir el canon directamente a los pobladores. En pocas palabras: el jefe máximo del Estado reconoció que el Estado es incapaz de usar los pocos recursos que recibe para poder generar desarrollo en regiones empobrecidas y por eso se lava las manos dándole el dinero a los pobladores. El fracaso del proyecto minero es total, así como también es fracasado el Estado. Alan habla de riqueza cuando en verdad solo tenemos capital muerto, amarrado.

Además de eso, Alan dice que la contaminación y la destrucción del medio ambiente es cosa del pasado. ¿Cosa del pasado? Dice también que el conflicto entre comunidades y minería ha desaparecido, que todo es paz. ¿Paz?, ¿Y Majaz?, ¿Y Casapalca?, ¿Y la mina de Yanacocha?, ¿Y la contaminación de Cajamarca?, ¿Y el desastre ecológico de Cerro de Pasco? Alan nos trata de engañar nuevamente, apela a la desinformación. O tal vez cree que somos simplemente estúpidos.


Cuando voy a la ciudad de Ilo y veo su desarrollo urbano, que es el más avanzado del Perú, sé que es producto de la minería y de la pesquería y me duele comparar eso con el pueblo de Ayabaca, que tiene más recursos mineros que la mina de Cuajone en el sur, pero que vive la mayor pobreza. Y es que allí el viejo comunista anticapitalista del siglo XIX se disfrazó de proteccionista en el siglo XX y cambia otra vez de camiseta en el siglo XXI para ser medioambientalista. Pero siempre anticapitalista, contra la inversión, sin explicar cómo, con una agricultura pobre, se podría dar un salto a un mayor desarrollo.

¿De quién habla Alan García cuando se refiere al comunista anticapitalista?, ¿No recuerda nada de Haya de la Torre?, ¿Qué entiende por guerra frontal contra el imperialismo?, ¿No fue Alan quien estatizó la banca?, ¿No fue Alan quién no pagó la deuda externa? La esquizofrenia…

En quinto lugar, el propio trabajo humano no está puesto en valor para el que trabaja. El trabajo informal que es mayoritario, es un trabajo no incorporado a la economía ni a la legalidad; no tiene seguridad social porque no cotiza, no tiene pensión porque no aporta a ningún sistema, para darle valor a ese trabajo en beneficio a la persona, lo lógico sería un avance progresivo para que los empleados de la microempresa, que son millones, tengan en primer lugar los derechos fundamentales mínimos, seguro de salud, pensión y 8 horas. Es más de lo que hoy tienen. Así se fortalecen la caja de pensiones y el fondo del seguro médico.

“El propio trabajo humano no está puesto en valor para el que trabaja”... ¿A qué se refiere con esto?

Luego dice que el trabajador informal no tiene seguridad social, ni tampoco pensiones porque no aporta a ningún sistema. ¿Y qué hay de los que sí aportan?, ¿Qué hay del caso del FONAVI, Alan?

Alan García es muy escrupuloso para atacar a la lógica económica informal del país a partir del tema de la seguridad social y las pensiones. ¿Qué alternativa propone este minimizador del Estado frente a la producción informal del país?, ¿Qué rol tiene el Estado en esa cuestión?, ¿Cómo integrar al trabajador informal al circuito formal si la burocracia estatal es una pesadilla cargada de corrupción, ineficiencia, lentitud?, ¿No fue Alan García quien trajo los services y destruyó el mercado laboral peruano en los ochentas? Además de eso, Alan García sitúa al trabajador informal como cómplice de la miseria del Perú, junto al maderero clandestino y el minero informal. Ya parece Balo.


Como punto final podría añadir que tampoco se pone en valor el cerebro de nuestros alumnos e hijos. La educación se hace en la mayoría de casos para ser aprobada con 11, en lugar de impulsar la excelencia y el esfuerzo del 18. Un grupo de malos profesores y malos funcionarios exigen no ser evaluados para esconder su mediocridad y así el sistema sigue produciendo resultados sin valor. Y los de siempre dicen: "Que me den más sin que yo cambie y sin que haga ningún esfuerzo". Así pues, son aliados del minero informal, del maderero clandestino, de la miseria campesina, del empleo informal y de la falta de mérito y esfuerzo.

El tema de la educación es uno de los más cruciales. Alan habla del desarrollo conjunto de la sociedad, pero no habla de políticas de integración educativa: educación bilingüe, intercultural, accesible para todos. Además de eso, Alan García se negó cuando candidato a dialogar con el Consejo Nacional de Educación acerca de la Propuesta Nacional de Educación 2006-2021.

¿De qué habla Alan García? Por suerte ni mencionó los Derechos Humanos...


Para un análisis más específico y acertado: leer la columna de Nelson Manrique.