miércoles, 7 de noviembre de 2007

USHIT - II

Karl Marx es un personaje famoso por muchas razones. Fue un notable escritor, periodista, filósofo, economista, político y además, uno de los padres de la sociología y muchas otras ramas de las ciencias sociales. Además de eso fue (y es hasta la fecha), un perseguido político, un hombre que nunca fue entendido, cuyas "ideas" (término usado con suma delicadeza) fueron malinterpretadas y temidas desde su aparición.

Otra razón por la que se reconoce a Marx, (y a mi parecer la más alucinante), es que como Julio Verne, ambos tuvieron una proyección muy acertada de lo que venía a futuro. Imaginaron y acertaron en muchas cosas, así como también fallaron estrepitosamente en muchas otras.

Cuando Karl Marx y Friedrich Engels terminaron de redactar el Manifiesto del Partido Comunista en el año 1848 no suponían que existiría la Universidad San Ignacio de Loyola en el Perú, y mucho menos el Instituto San Ignacio de Loyola. El nacimiento de Raúl Diez Canseco y Lourdes Flores Nano tampoco estaba planeado ni esperado.

Karlitos dixit.

Pero Marx sí se había imaginado un escenario tan espectacular (acaso catastrófico) para la humanidad, en cuanto a lo que el desarrollo del capitalismo respecta. En "El Capital", su obra cumbre, Marx hace una crítica a la economía política y un estudio acerca de la sociedad moderna y la relación del hombre con el capital. Podemos decir que las pesadillas que venían a la cabeza de Marx en el Capital, al pensar en el sistema capitalista, se han cumplido.

La nueva propuesta de la ISIL: "En ISIL no estudias, trabajas", es una ilustración perfecta de esta pesadilla marxista. El trabajador ya no tiene espacio para aprender la teoría, conocer, saber, experimentarse, dialogar con su historia, con su ciencia, etc. La fantasía moderna del hombre ilustrado, erudito, extento de la ignorancia y bañado en la sabiduría se choca con una nueva fantasía moderna: el hombre que no necesita saber, sólo producir y consumir.


El trabajador solamente debe de trabajar, desde el primer día que pueda hasta el último. En palabras de Karlitos: vender su fuerza de trabajo a cambio de un salario. En pocas palabras: reducir al máximo sus posibilidades de desarrollarse tanto personal, como socialmente, porque de lo contrario no tendría tiempo para poder vender su fuerza de trabajo en un mercado cada vez más rápido y violento. Vender, comprar, vender, comprar.

No necesitas saber lo que estás haciendo, sólo hazlo. Just do it. Impossible is nothing. Atrévete, cambia.

Conclusión

Ya no es necesario saber, muchachos, sólo hay que hacer. Scientia et praxis (ULIMA) sin scientia. Con el pasar de los años, la pesadilla marxista se asemeja más a la pesadilla Wachowski: todos seremos pilas Duracell.

2 comentarios:

daimos dijo...

es en el manifiesto en donde ya habla de globalizacion indirectamente..!!

Anónimo dijo...

jajajaj pura envidia tienes a usil no? xk quisiste pero no pudiste estudiar ai? estudiaste en otra uni mejor o inferior a esa para k alguien de la usil sea tu jefe? jajaj das pena man