miércoles, 6 de febrero de 2008

La bella Italia


Ay mi Italia querida, por qué te tienen que pasar estas cosas. De nuevo crisis política en Italia, luego que el Primer Ministro Romano Prodi no pudiera afianzar su gobierno de izquierda en la península Itálica (nunca pudo hacerlo de manera clara), ha dimitido luego de menos de dos años en el poder. Hoy, el presidente italiano Giorgio Napolitano ha disuelto el Parlamento y Senado italianos y habrán elecciones en marzo o abril.

El sistema electoral italiano es una melcocha desde los cambios impuestos por Silvio Berlusconi, el neofascista corrupto que ha gobernado Italia como Primer Ministro entre 1994 al 1995 y 2001 al 2006. Además, el sistema político italiano es bien complejo. No tienen rey desde 1946, desde entonces ese cargo lo ocupa el Presidente de la República que nunca se mete en asuntos políticos, sólo actúa como dirimente ante casos de entrampamientos entre los partidos políticos (como ahora) y defiende la constitución, o sea representa a los italianos ante los abusos o excesos que puedan cometer los partidos políticos. Es el presidente el que convoca a un Consejo de Ministros que es elegido dentro del partido que ha ganado la mayoría de las cámaras parlamentarias, y dentro de este Consejo es que se elige un Primer Ministro que también actúa como Jefe de Gobierno y si bien es el cuarto cargo de importancia dentro de la jerarquía política italiana, en la práctica es el personaje político más importante de todos, lo que sería para nosotros el Presidente de la República.

Vale la pena rescatar que esta disolución no es un acto autoritario o violatorio a la Constitución italiana. Cuando hay unas elecciones muy ajustadas en el parlamento, el gobierno electo de la tenue mayoría se ve rápidamente entrampado y no puede hacer aprobar las leyes necesarias para las reformas del país. Entonces, el Primer Ministro pide su renuncia (lo que Prodi hizo en enero) y el Presidente convoca a nuevas elecciones, en las cuales el pueblo Italiano debe elegir por una mayor estabilidad política. El problema de este sistema es que en elecciones apretadas lo más probable es que el gobierno entrante no pueda llevar a cabo las reformas requeridas y se deba canvocar a nuevas elecciones atrasando una continuidad necesaria y estable.

Y la cereza sobre el helado... parece que para las elecciones que vienen el ganador sería Silvio Berlusconi, que debería estar en la cárcel por sus sobornos a jueces y desfalcos económicos, sin contar que es un fascista de extrema derecha declarado. McCain, Zarkozy, Berlusconi... en vez de Kaaba va a haber un crater nuclear.